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Fragmentos de una Utopía » Blog Archive » Luna de otoño

Luna de otoño

 

 

 

El reloj señaló indiferente las doce y media de la madrugada de un domingo de noviembre. Un escenario desolador de frío y asfalto mojado me rodeaba por doquier.
Las calles desiertas y débilmente iluminadas contemplaron como arrastraba a duras penas una maleta cargada con casi el doble del peso de hace dos semanas. Una auténtica locura. Lo sé. Fui repasando con la mirada cada escaparate, cada edificio, cada rincón de esta ciudad dormida y descubrí, tras cada esquina, detalles nuevos que me pasaron desapercibidos días, semanas atrás…

 

La misma historia que se repite una y otra vez. Porque sucede siempre tras regresar de un largo viaje. El reencuentro me produce un sinfín de extrañas sensaciones que difícilmente puedo explicar. Como si me convirtiera en forastera de mi propio hogar. Como si al marcharme lejos, muy lejos de casa por un tiempo, recobrara la capacidad de volver a percibir los auténticos colores y sonidos de la ciudad. Sus latidos. Su alma. Su voz.

Tan sólo han transcurrido siete días desde que regresé de mis vacaciones por Japón, pero parece que todo aquello formara parte de un pasado remoto. Tarea inútil tratar de buscar el motivo del porqué a veces el tiempo juega a ser etéreo y otras veces eterno. Quizás sea que este frío casi invernal ha aletargado mis sentidos y embotado un tanto mi perspectiva temporal. O quizás no. Quien sabe. Lo que si sé con seguridad, es que en cada viaje que hago, voy dejándome pequeños pedazos de alma allí por donde paso. Y al final del trayecto contemplo como un vacío un tanto amargo se instala en mi corazón. Porque resulta doloroso abandonar un lugar tan hermoso del que es inevitable no quedar prendado para siempre.

Lo peor del viaje fue tener que regresar. Y la incertidumbre del hasta cuándo la maleta permanecerá de nuevo en el trastero. Y la fastidiosa tarea de poner tropecientas lavadoras para que una maldita camiseta infame no destiñera el resto de la colada (de los errores a veces se aprende, querido mío).

Ahora me paso los días tratando de recoser las cicatrices de mi alma, mientras observo una a una los cientos de fotografías, mientras una luna cuasi llena ilumina los recuerdos de un dulce sueño, disfrazando este otoño de primavera.

5 comentarios para “Luna de otoño”

  1. Luan dice:

    Sí, al final de un viaje también me ocurre lo mismo. Llegar a casa es como visitar un lugar extraño, te sientes más desorientado que en cualquiera de los hoteles en los que has estado días atrás, que se convertían en algo familiar en cuanto posabas las maletas.

    Aunque lo peor es cuando se instala la rutina a tu alrededor tras echar un vistazo al calendario con las hojas del mes anterior que te habla de un tiempo ya consumido. ¿No te resulta a ti también curiosa esa alquimia la que transmuta el sabor del viaje en un recuerdo?

    El mejor bálsamo posible para evitar que lo cotidiano borre las huellas del viaje en tu imaginación es comenzar a dibujar los contornos del siguiente destino en buena compañía. Y sonreir al ver como va engordando la “hucha de los viajes” (yo tengo una, y se la recomiendo a todo el mundo).

    Muy bonita la foto (creo que el Fuji te dice “hasta pronto” :) )

  2. nora (una japonesa en Japón) dice:

    A mí me pasó al revés…
    Resulta doloroso despedirse de personas con las que has compartido sentimientos… y una tacita de café con leche ;)
    Besos**

  3. maeko dice:

    Luan:
    Sí, tener una “hucha para viajes” me parece una buena idea. En diciembre me revisan la cuota de la hipoteca (y espero que a la baja, que ya me toca, leñe), así que cuento con poder ahorrar un poquitín más para gastármelo luego todo de golpe en vicios varios :P Hmmm, y algo puede que caiga también para un pequeño viajecito, pero de momento no digo na, que después todo se tuerce, jaja.

    Qué puñetero (perdón) el Fuji, jugó con nosotros al escondite durante todo el viaje, que si ahora me pongo a llover y se pone todo oscuro, que si me salen unas nubes y no se ve ni torta… En fin, es bueno que queden cosas pendientes de un viaje, así hay buenos motivos para volver de nuevo :)

    nora:
    Fue un placer conocerte y poder charlar contigo. La pena es que las horas se pasaron en un suspiro. Y me quedó la sensación de que podíamos haber pasado días enteros hablando y hablando sin que nos hubiésemos dado cuenta del transcurrir del tiempo. Para la próxima queda pendiente lo de probar la comida típica okinawense, que me quedé con las ganas. Un beso enooorme!!

  4. KARMETA dice:

    No me canso de leerte.. eres increíble, en serio.

  5. maeko dice:

    Gracias por pasarte Karmeta, eres un cielo. Besos!

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