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Fragmentos de una Utopía » Blog Archive » Miss & Mister Robotto (2ª parte)

Miss & Mister Robotto (2ª parte)

 

 

¿Cuánto es capaz de transmitirnos una fotografía, ese brevísimo instante que fugazmente arrebatamos al infinito?

No lo sé, pero a veces tengo serias dudas acerca de si todos contamos con la capacidad para ver lo que se esconde detrás de una simple imagen (quizás algunos estén irremediablemente dormidos para siempre) y captar esa realidad de personas que viven inmersos en otra cultura, a miles de kilómetros de nosotros, pero que, pese a contar con diferencias de todo tipo respecto a nosotros, resulta que se comportan y ven la vida como tú y como yo.

La realidad que nos ocultan a sabiendas los medios de comunicación no resulta tan atractiva, o tan morbosa, o no vende tan bien como todas esas luces de neón y demás fuegos de artificio que quieren que creamos que es todo Japón.

Porque Japón es sinónimo de sushi y señoritas de tez nívea ataviadas con lujosos kimonos; brillantes rascacielos con ascensores que te elevan silenciosamente hasta su última planta en menos tiempo de lo que tardas en dar un suspiro. También es un oficinista que se queda dormido en el vagón del metro y se despierta precisa e inexplicablemente cuando le llega el turno de apearse del vagón. Es una colegiala que se sube la falda por encima de las rodillas cuando sale de su última clase. Mujeres que se ríen tapándose la boca con la mano. O adolescentes que encuentran la diversión en los videojuegos o en ir disfrazados por la calle de un personaje de su manga favorito.

Japón no es sólo estas cosas, estas situaciones, estas personas que tantas veces hemos visto en los programas de televisión o que te explican en las guías de turismo. Pero, ¿acaso interesa conocer esos otros pequeños momentos, gestos cotidianos de la vida de personas anónimas como nosotros, que se ríen, que odian, que trabajan, que sueñan, que aman, que sufren… que sobreviven al día a día como lo hacemos tú y yo?

Porque Japón también es un hombre de mediana edad que le cede su asiento en el tren a tu amigo de aspecto occidental y luego permanece de pie, junto a él, entablando una simpática conversación con su escaso inglés y un japonés tan básico como una patata en el otro lado (lenguaje de signos incluído en ambos casos), hasta que se baja en su correspondiente parada hora y media más tarde, con los pies doloridos, pero con la sensación de haberle dejado una buena impresión de su país… Es una persona con la que casualmente te cruzas en un pasillo y que sin conocerte de nada, te regala una sonrisa y un puñado de preciosas figuritas de origami que no te caben entre las manos… Una dependienta que deja su puesto de trabajo para acompañarte hasta la cabina de teléfono más próxima, que está a más de cinco minutos de distancia… O un taxista que se salta todos los límites de velocidad porque ha ocurrido un accidente en la vía, has sufrido una larga retención en la carretera, y va a intentar por todos los medios que no pierdas ese avión, tratando de llevarte puntualmente, sano y salvo, hasta el aeropuerto…

Y Japón también es una persona a la que le pides el favor de hacerte una foto, recibes a cambio una respuesta maleducada y además, te quedas sin saber por qué… O esa otra que conduce en su coche un día de lluvia, aprovechando para acelerar cuando pasa por un charco enorme con un montón de personas transitando por la acera (como puedes imaginar, las deja a todas empapadas de arriba a abajo, con un frío horrible y mal rollo en todo el cuerpo)… O aquellas otras que se apartan o te dan la espalda en el vagón del metro porque tienes pinta de extranjero, aunque de vez en cuando te miran de reojo cuando piensan que tú no les ves y se aprietan el bolso más fuerte contra el regazo, pensando que así se encuentran más a salvo…

Todas estas experiencias que he relatado son verídicas, las he vivido en primera persona en este hermoso país. Un país fascinante lleno de contrastes enormes, habitado de buenas personas y de otras que no lo son tanto, pero del que me gustaría que se pudiera desterrar para siempre esos clichés y los prejuicios que la gente que nunca lo ha visitado tiene sobre él. Me gustaría incluir dentro de este grupo a todas aquellas personas que una vez fueron turistas en estas tierras, pero que no fueron capaces de arañar ni un milímetro su superficie y volvieron de allá desencantadas de lo que vieron. Porque para conocer de verdad un país, hay que mezclarse entre sus gentes, caminar pausadamente por sus calles, por sus caminos… y aprender a escuchar sus silencios.

 

 

Por ese motivo he querido que vieras todas estas imágenes de gente más o menos corriente que también habita en Japón, que no son tan kawaii como los que nos enseñan en otros blogs dedicados a Japón, o en la televisión. Porque detrás de cada fotografía, oculto, hay todo un mundo. Una pequeña historia que sin ser extraordinaria -quién sabe-, está entretejida por cientos de experiencias más o menos interesantes, pero valiosas por el mero hecho de pertenecer a la vida de alguien.

Si reflexionáramos tan sólo un instante, no nos resultaría demasiado complicado imaginar pedacitos de esas otras existencias, las emociones, los anhelos de cada una de estas personas atrapadas por unos segundos entre nuestras manos, gracias al parpadeo de una cámara. Bastaría con zambullirse en uno mismo y a continuación, ponerse un momento en su lugar para comprender y descifrar el enigma. Descubriremos con sorpresa que la tarea no resulta ser tan difícil como pensábamos en un principio. Porque, a fin de cuentas, todos somos muy similares. Somos seres humanos y la sangre que corre por nuestras venas es del mismo color en todas las partes de este planeta.

Así que ahora es tu turno de imaginar, observar las fotografías y ponerte en la piel de esas personas cazadas al azar por el objetivo de una humilde cámara.

Entonces, la historia (la suya… ¿acaso la tuya?), resultará más cercana, comenzando a cobrar ahora todo el sentido.

¿Te atreves a imaginar(te)?

 

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La même histoire

(”La misma historia” )

¿Cuál es
ese lazo entre nosotros,
esa cosa indefinible?
¿Dónde van estos destinos que se unen
para hacernos inseparables?

Avanzamos
a compás del tiempo
a merced del viento… así…

Vivimos día a día
nuestros deseos, nuestros amores.
Nos vamos sin saber
que estamos siempre
en la misma historia…

¿Qué es pues
lo que nos separa?
¿Quién por casualidad nos reúne?
¿Por qué tantas idas, tantas salidas
en esta ronda infinita?

Avanzamos
a compás del tiempo
a merced del viento… así…

Vivimos día a día
nuestros deseos, nuestros amores.
Nos vamos sin saber
que estamos siempre
en la misma historia…
La misma historia…

 

Para nora

Fotos tomadas en diversas localizaciones de Japón (2006/2008):
Takayama, Kyoto, Kobe, Odawara, Kamakura, Tokyo,
Kotohira, Takamatsu, Hiroshima, Miyayima, Osaka…

 

Algo más en Miss & Mister Robotto (1ª parte)

 

5 comentarios para “Miss & Mister Robotto (2ª parte)”

  1. nora dice:

    Imagina cómo me quedé con ese “Para nora” … el segundo regalo que recibo de tí, siempre acordándote de la fecha …
    Un millón de Arigatou, Maeko, gracias …
    Un fuerte abrazo y besos** a tí y al “Templo” :)

  2. Luan dice:

    Me ha gustado mucho la entrada, maeko. Como nos dijo una vez el fotógrafo de “la isla de en medio”, esto me trae recuerdos con nostalgia. Y vamos a pensar que el japonés que habla tu amigo occidental no es una patata, lo vamos a dejar en “creativo” :)

    Un abrazo muy grande para ti y otro igualmente enorme para Nora (muchas felicidades por el aniversario de tu blog). Y enhorabuena a ambas por el cariño, esfuerzo y detallismo con el que tejéis vuestros blogs. Es un placer leeros.

  3. maeko dice:

    nora:
    ¡Te mereces todos los regalos del mundo, nora!

    Muchos besos también para ti.

    Luan:
    Jaja, me ha hecho gracia lo de creativo, ejem ;)

    Y quién sabe, quizás algún día hable de ese fotógrafo en particular y de su especial amor por España.

    Gracias a ambos por vuestros comentarios!

  4. 759 dice:

    Reconozco algunos lugares y otros no, pero igual me gustan las fotos así naturales, de escenas cualesquiera de la vida. Y sobre todo me parece muy linda la última foto.

  5. maeko dice:

    Coincidimos en lo de la foto, por eso la dejé para el final :)

    Gracias por la visita y por el comentario, un saludo.

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