Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /srv/disk4/bichitosan/www/fragmentosdeunautopia.awardspace.com/wp-settings.php on line 472

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /srv/disk4/bichitosan/www/fragmentosdeunautopia.awardspace.com/wp-settings.php on line 487

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /srv/disk4/bichitosan/www/fragmentosdeunautopia.awardspace.com/wp-settings.php on line 494

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /srv/disk4/bichitosan/www/fragmentosdeunautopia.awardspace.com/wp-settings.php on line 530

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /srv/disk4/bichitosan/www/fragmentosdeunautopia.awardspace.com/wp-includes/cache.php on line 103

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /srv/disk4/bichitosan/www/fragmentosdeunautopia.awardspace.com/wp-includes/query.php on line 21

Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /srv/disk4/bichitosan/www/fragmentosdeunautopia.awardspace.com/wp-includes/theme.php on line 623
Fragmentos de una Utopía » Blog Archive » Diarios de un cometa

Diarios de un cometa

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

 

Toda historia tiene un punto de partida, un número, una luz. Una luz para cada vida que ha sido, que será. Y como casi todas las vidas, los cometas esperan su momento. El momento de despertar. El comienzo del viaje, de la búsqueda, de la caída hacia el abismo. De la desolación.

Porque por unos segundos en la luz, daríamos la vida entera.

Soy uno de otros tantos cometas, vagabundo a la deriva en un universo hostil, virulento. Insignificante como una mota de polvo. Descendiente de restos de estrellas deslumbrantes, lejanas; moldeada con fragmentos de tóxicos planetas ardientes. Un carbón que, desde el comienzo, ha estado enfriándose -muriendo-, con un largo y sordo quejido, desde antes del dramático estallido de aquel  big bang, retorciéndose en la luminiscencia del cosmos.

Nuestro tiempo, el del cometa, es el de la derrota, el de la corriente de agua que se desliza inexorable ladera abajo, engullida por el oscuro océano, como luz de antorcha que se disipa agonizante en el más mortífero de los vacíos. 

Y mientras el rutilante astro va cayendo en pedazos, voy avanzando paso a paso en mi camino, adentrándome más y más en el vasto, oscuro infinito. Moviéndome a través de mi espacio. De mi tiempo. Cayendo hecha pedazos… cada vez más y más deprisa. Cada vez más liviana… Inmersa en este viaje hacia lo indefinido, deslizándome cadenciosa a través de los sueños en busca de nuevos mundos capaces de albergar esa luz tan ansiada. La vida.

En su recorrido, el cometa se cruzará con otros seres tan solitarios, tan silenciosos como él. Las huellas del camino lo llenarán de cicatrices, esparcirán sus deseos por el fango, esculpiran su superficie con recuerdos de quebrantos y  amarguras. Y de vez en cuando, se balanceará en el regazo de una luna dormida, acunado al son de una intensa melodía.

Entonces se remontará por encima de las nubes de ácido, del aire venenoso que puebla los desolados parajes. Y contemplará la magia en los confines del universo -polvo y gas en constante danza-, en ciclos infinitos de nacimiento y destrucción, aniquilando galaxias enteras, creando nuevas estrellas.

Y durante su largo viaje,  el cometa solitario descubrirá multitud de mundos, nebulosas difusas, inmensos racimos de estrellas, collares de luces de supernova. Mundos horadados por cientos de volcanes en erupción. Presenciará el horror, testigo absorto de la bella crudeza de un universo que, como él, se desmorona, deshaciéndose en pedazos, desprendiéndose de la metralla procedente de la apoteósis, de la gran explosión. Y el ser a la deriva, expuesto, minúsculo, vulnerable, pasará  de largo cientos de planetas muertos, fósiles vacíos, polvorientos desiertos incapaces de albergar una luz, en su búsqueda implacable por hallar una respuesta.

Pero, ¿apostarías tú por una insignificancia, tan sólo una gota de agua que se desliza tramposa a través de los remotos confines transparentes?

Porque este viaje, algún extraño día, acabará, quién sabe si derretido el congelado corazón del cometa por el arrebatado beso de una estrella. O, quizá asfixiado por su propio polvo, el cuerpo oscuro y sin alma vagará eternamente por el espaciotiempo.

Y en esta noche, mientras me contemplo desde el cielo, y el cielo me devuelve la mirada, quiero saber qué soy yo. Si éste es el principio del viaje. O estoy inmersa en el olvido.

Porque, quizás,  casi nada o nadie pueda sobrevivir aquí. Ni tan siquiera, estos pedazos -fragmentos descompuestos de mi memoria- que, irremediablemente, se desintegran cada vez que me aproximo -una vez más- al abrazo eterno del sol. 

 

 

Imágenes de aquí

Un comentario para “Diarios de un cometa”

  1. Luan dice:

    Al final, viviendo entre los dos extremos del infinito, sólo lo insignificante puede tener sentido. Cualquier gota sueña con ser mar, aunque el mar haya olvidado ya que una vez fue gota. Continuaré buscando los fragmentos luminosos de tu estela mientras sigas atravesando mi cielo.

    Un saludo desde menos infinito. Intentaré elevarme a menos uno cuanto antes, no sé si aguantaré mucho tiempo en este extremo tan solitario.

Deja aquí tu comentario