Archivo de ‘Palabras al viento’ Category

Por encontrarte…

Sábado, Octubre 3rd, 2009

 

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…antes que el viento asome
entre las dunas
tejiendo una poesía de arena
-que sólo sabe de tiempos robados-

sobrevuelo el silencio
tras el laberinto de tu nombre

Antes que el instante postrero
diluya en el vacío
el sabor infinito de las horas dormidas
-enjaulando una vida
tras el sobresalto de la memoria-

juego a vivir al otro lado
donde la nada es invisible
y el todo sobrevive en el caos

Destellos de músicas cautivadoras
me inudan…
Y esa mirada furtiva…
…la sed de tu vida en la mía

Y me dejo vencer
-náufrago de mí-
en el reflejo de tus ojos

Una brizna de luna yace
desdibujada
bajo la lluvia

Por encontrarte…

Imagen de M.C. Escher

 

Memorias del viento crepuscular

Martes, Agosto 4th, 2009

 

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Ardiente céfiro
un cimbreo de espigas,
roza su falda

 

 

Bajo la luna
sonata entrecortada:
la duermevela

 

 

Lluvia de estío-
sobre el lecho de césped
rubor de pétalos

 

Imagen y fotografías de flickr

 

Tic tac, tic tac

Lunes, Julio 27th, 2009

 

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¿Qué es el tiempo? ¿Qué es la vida?

Segundos, minutos acumulados, uno detrás de otro, mientras el sol sale y se pone un día y otro día y otro día también… Una suma de instantes que van quedando incompletos, difuminados, a medida que nos alejamos cada vez más de ellos.

¿Qué es la vida?

Un pasado que ya no es, una memoria deformada de aquello que un día fue y no volverá jamás, aunque haya sucedido para siempre. Y un futuro que aún está por escribir. Porque nuestra vida es un ser en perpetua construcción.

Sin embargo, en lugar de contemplar plácidamente el latido de los segundos y disfrutar, saborear pausadamente cada uno de sus momentos, nos esforzamos por llenar nuestros vacíos de angustia, de frenesí, tratando de apretujar el tiempo -tan escurridizo-, ahogados, apresurados como estamos por vivir desaforadamente nuestro presente.

Puede que quizá tan sólo seamos un conjunto de oportunidades perdidas…

¿Qué es el tiempo?

Todo es tiempo. Tú y yo somos tiempo. Y el tiempo corre, vuela, sueña… y olvida.

Quizá tan sólo seamos seres en tránsito, confusos, finitos, irreversibles.

Y puede que nuestra mayor riqueza, lo único, y a su vez, todo lo que tenemos -lo que nos queda- en esta vida, no sea más que tiempo.

 

 

Fotografía sacada de google

 

El viejo álbum repleto de fotografías que nunca existieron

Domingo, Mayo 3rd, 2009

 

  

 

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A veces echo de menos el sabor de la tarta con fresas y nata -tu preferido- que servían en aquella cafetería con nombre de disco de Bruce Springsteen y techo con formas hexagonales, cerca de la Puerta del Sol.

La primera vez que lo viste en aquel escaparate, no pudiste evitar pararte a contemplarlo. Y a mí se me hacía la boca agua ante semejante obra de arte culinaria. Los precios del establecimiento eran demasiado elevados para un bolsillo medio, pero aquel pastel enorme parecía estar hablándote desde el expositor, así que miraste el dinero que llevabas en el billetero, me tiraste de la mano y entraste con paso decidido en el local.

Le pediste al camarero que te sirviera una ración de aquella sabrosa tarta y que, si no le importaba, añadiera dos cubiertos en lugar de uno. Un vaso de agua -que era gratuito- completaba la consumición, pues el presupuesto del día no daba entonces para mucho más…

Regresar a la misma cafetería y admirar desde la calle aquella maravilla, se convirtió en nuestro pequeño ritual a lo largo de varios años de mi niñez cada vez que volvíamos por la misma zona de Madrid. Además de una delicia para los sentidos. De vez en cuando, entrábamos y nos pedíamos una única ración de tarta junto con un par de tenedores. Y un vaso de agua también. Faltaría más.

Hace unos cuantos días me reencontré con un pequeño grupo de fotografías extraviadas que se habían colado por descuido entre los libros y los dvd de una de las estanterías. Ojear de vez en cuando viejos álbumes repletos de viejas fotos ha sido algo que, en cierta medida, siempre me ha gustado, pero que a la vez me llena de una extraña melancolía por todo aquello que un día fue, por todas aquellas personas que hoy ya no están o que se encuentran demasiado lejos de aquí. Y de mí.

Esas fotografías recuperadas del olvido me hicieron pensar en las que acabaron perdiéndose irremediablemente no se sabe bien por qué motivo, o peor aún, en todas aquéllas que nunca jamás llegaron a hacerse y que merecieron haber existido. Para poder volverlas a ver, al menos, una, cien… mil veces más.

Un día como éste. O como otro cualquiera.

Porque me hubiera gustado verme, ver cómo era yo, en algunas situaciones de un pasado que atesoro con especial cariño. Porque a ti te recuerdo perfectamente tal y como eras. Tu impresión en mi memoria permanece imborrable.

Como cuando decidía cubrirme el rostro con uno de los cojines del sofá, el que tenía más a mano, tratando así de no ver las escenas más sangrientas de la película de turno, mientras me decías que me avisarías cuando hubieran acabado.

Yo siempre picaba como una tonta -asustada como estaba- y a tu indicación, me quitaba el cojín de la cara antes de que las escenas horribles hubieran terminado (aunque reconozco que tampoco eran tan tremendas, al fin y al cabo). Y entonces allí estabas tú, delante de mí, con las imágenes terroríficas de fondo, intentando componer una cara monstruosa con la que pegarme un susto tremendo. Pero al final, en lugar de llorar de miedo, lo hacía de risa, porque tu interpretación era un auténtico esperpento…

Supongo que ese es uno de los motivos por el que las películas de terror no me infunden tanto miedo, sino más bien todo lo contrario. En mitad de la escena más sobrecogedora, a veces no he podido evitar echarme a reír en la negritud de la sala del cine, así que es posible que algunas personas hayan llegado a pensar que estaba un poco chalada… aunque eso es algo que nunca me ha importado demasiado. 

Creo que darle el justo valor a las situaciones y a las personas, además de (son)reír son dos de las mejores cosas que me enseñaste a hacer en esta vida. También, te debo el impregnarme de esa cabezonería tuya (dicen que de tal palo, tal astilla), de ese espítitu de lucha y de tu enorme capacidad de sufrimiento, que me han servido durante todos estos años para intentar superar (con mayor o menor fortuna) los momentos más duros y difíciles de mi existencia. E intentar ver, siempre, el lado positivo en cada situación, aunque a menudo sea tan difícil encontrarlo y me sienta derrotada.

Hoy la vieja cafetería donde degustábamos la mejor tarta con fresas y nata de Madrid, ya no existe. En su lugar, desde hace años, las ruidosas máquinas de unos salones recreativos ocupan el espacio de aquellas mesas de estilo setentero en las que nos sentamos un puñado de veces.

Cuando paso por delante, no puedo evitar mirar de refilón dentro del local, por ver si consigo verte a ti, a las dos, entre fresas, tenedores y vasos de agua de grifo.

Porque aunque la cafetería con nombre de disco de Bruce Springsteen ya no exista, nadie podrá borrar jamás de mí esas imágenes, fotografías que nunca llegaron a plasmarse en un papel.

Aquellas hermosas huellas de nuestro pasado. 

 

 

 Fotografías sacadas de google

 

Invierno in memoriam

Viernes, Marzo 20th, 2009

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Rumor de lluvia-
tintineos del agua
tras los cristales

 

Níveo paisaje:
bajo un árbol, un cuervo,
hambriento y solo

 

Helor del viento,
sonrisas congeladas
sobre el asfalto

 

Fotografías de flickr

 

So far, so close…

Lunes, Marzo 9th, 2009

 

Antaño compuse melodías en la soledad de mi habitación y sus acordes eran crueles espejos que jugaban a reflejar los ecos anónimos de mi vida indiferente.

Antaño contemplé cómo los barcos se alejaban irremediablemente de la costa y deambulé a la deriva por el abandonado puerto, en busca de una brújula que fuera capaz de guiarme en este camino de rumbos inciertos. Observaba cómo los árboles caducos iban perdiendo una a una, inexorablemente, todas sus hojas, que caían como lluvia marchita sobre mis zapatos. Y tras el fundido a negro de los créditos finales de una vieja película muda, me dí cuenta de que el protagonista siempre era otro, ese que nunca alcanzaría a ser yo.

Pero eso ocurrió en otro tiempo, cuando las miradas de los demás jugaban al escondite con mis anhelos, intentando esquivar a manotazos el secreto lenguaje de un rostro cansado de buscar y no encontrarte.

Y súbitamente, la casualidad hizo que me hallara presente en el instante y en el lugar precisos. En aquel inolvidable momento en que de la nada más absoluta surgió un desconcertante oasis en mitad de todo este desierto, plagado de caótico ruido y de confusión.

Acaso sea ahora cuando dos humildes latidos aprendan a componer los retazos de una misma vida, paso por paso, a cuatro manos y con un solo corazón…

 

 

 
…Falling slowly sing your melody
I’ll sing along
 

 

Rompecabezas

Sábado, Febrero 28th, 2009

 

Nocturno desvelado,
leves crujidos pincelan un indicio.
Confuso, un croquis sobre cristales de agua.

Resuenan acertijos, agridulces
los decorados se desmoronan,
enredando vacíos
en el filo de una palabra.

Tras el laberinto invisible
-de anhelos y silencios,
de alambicados arabescos y susurros en tecnicolor-
los desnudos bocetos de un subjuntivo.

Y bajo alfombras plateadas,
agazapado,
el campo de tréboles.

 

 

 

Room 126E

Sábado, Febrero 14th, 2009

 

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

 

Julio Cortázar, Rayuela

 

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Foto en pullips.com

 

Bye bye 2008

Miércoles, Diciembre 31st, 2008

  

Seamos felices. Disfrutemos como niños de los últimos segundos de este año.

Aunque las sombras que pueblan nuestros rincones sean hoy más grandes, más anchas, bajo los brillos de esta noche anciana iluminada por los miles de resplandores de la ciudad.

Porque fulgor y oscuridad cabalgan siempre de la mano. Como el día junto a la noche. Y el orden no cobra sentido sin ser antes caos. Ni las sonrisas tienen el mismo valor si nunca antes se ha derramado alguna lágrima.

Tú decides en qué lugar prefieres estar.

En la quietud, entre penumbras. O en el desorden, junto a la luz.

Por unas horas, pintemos una sonrisa en nuestros labios y enfrentemos la vida, que suficientes momentos amargos nos tocará vivir durante el siguiente año.

El futuro ya está aquí. Casi puedo tocarlo con las manos.

Y ante todo hoy, esta noche, seamos como niños…

…Felices.

 

 

Nos vemos el año que viene. Te estaré esperando con una sonrisa en los labios.

 

 

Canción de invierno y de verano

Jueves, Octubre 16th, 2008

 

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Cuando es invierno en el mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el
puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo
en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la
superficie del Pacífico Sur
bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte
- brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz -
es de noche en Valparaíso
- rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.
 
Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba - detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.
 
Pero jamás en el mismo día.

Poema de Ángel González

 

Hasta pronto, España. Buenos días, Japón…